El espiral de comida chatarra que atrapó a los chilenos

Según datos de la Asociación Chilena de la Obesidad, el 43% de las población del país tiene sobrepeso y este problema tiene su origen, entre otros factores, a los malos hábitos alimenticios.

Así lo ratifican las cifras. Chile es el segundo país consumidor a nivel mundial de bebidas gaseosas. El 41% de las personas ingiere al menos una vez a la semana “comida chatarra” y las ventas de alimentos de servicio rápido mostraron un crecimiento anual de 3,5% durante el 2016, según cifras de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CNC).

Para muestra un botón. Según informa el supervisor del patio de comidas de un concurrido Mall capitalino, solo dos locales del lugar tienen opciones saludables en el menú. Esto equivale al 6% del total de la oferta. El resto, es comida rápida. Quienes ofrecen alimentos reducidos en grasas y azúcares solo venden el 30% que sus competidores.

El sociólogo de la UCEN, Luis Gajardo, resume este fenómeno social manifestando que “la comida chatarra es una característica de las sociedades capitalista. La propaganda que existe es de dimensiones impresionantes por el interés económico que hay detrás del negocio de estos alimentos. Se manejan los precios para que sean siempre más bajos que el resto de la oferta alimentaria, dejando a las competencias de comida más saludable en una posición de poca reacción a los bajos precios de las cadenas de chatarra”.

Otro de los expertos en explorar la problemática es el psicólogo, Ricardo Bascuñán, quien indica que la base para que las personas tomen la decisión de consumir comida chatarra “es la falta de tiempo y dinero para alimentarse de mejor forma. Las grasas son más sabrosas y dan satisfacción inmediata, tienen una recompensa a corto plazo en comparación con las ensaladas. Se suma el nulo autocontrol y malos hábitos de las personas en su alimentación. También la industria de alimentos evita la venta de elementos que cuesta más mantener en el tiempo como frutas o verduras, lo que provoca que casi toda su oferta al consumidor es de productos envasados”.

Finalmente, el director en nutrición de la Universidad Central, Jorge Peña, explica cómo funcionan estos alimentos en el organismo: “La grasa y los azúcares de los alimentos sumado a la poca actividad física, va generando la acumulación de grasa abdominal, incluso con actividad física puede prevalecer esta acumulación de grasas. El Carcinógeno que contienen las frituras pueden producir brotes de cáncer a mediano y largo plazo, agregando los problemas de obesidad, diabetes, presión arterial y finalmente causas de infartos cerebro vascular, lo que pone en riesgo incluso la vida de las personas”.

Al margen de la mirada profesional sobre el fenómeno, los consumidores coinciden en que la comida chatarra “es rápida y se puede variar, mientras que la comida más sana se demora más y es cara”.

Texto y fotos: Felipe Pinochet.